Emociones y postparto

Esta es la segunda charla de Sol y Amaia sobre emociones y maternidad. Comenzamos hablando sobre emociones y embarazo y ahora abordamos las emociones en el postparto, un periodo muy intenso, cargado de hormonas y sentimientos nuevos a raudales.

Como sabéis, Amaia Iruretagoyena es psicóloga y coach especializada en bienestar personal y relaciones.


 

¡Qué ilusión me hace volver a entrevistarte Amaia! La verdad es que aprendo una barbaridad cada vez que hablo contigo. Después de haber ahondado en el embarazo, me gustaría continuar hablando sobre lo que ocurre justo después del parto: el postparto.
Estoy segura de que muchas mujeres han pasado por emociones y vivencias encontradas que no han compartido por miedo a ser juzgadas en ese momento. Otras muchas se preguntan cómo será y si supera la carga emocional del «largo» embarazo o del «subidón» del parto. Tú eres madre de dos niñas y una profesional formada, ¿te parece si abordamos este tema?

Muchas mujeres afirman sentir tristeza tras dar a luz. ¿Es normal este sentimiento?

Sí, así es. Sentirnos raras o incluso tristes tras dar a luz o incluso durante el embarazo es algo muy común y muy normal, y sin embargo aún hoy es algo de lo que no parece que nos guste hablar. El 80% de las mujeres sentimos alteraciones anímicas de diferentes clases durante el embarazo y el postparto. Pero es importante diferenciar dentro de dichas alteraciones. No es lo mismo sentir un periodo de tristeza tras el parto, el conocido “Baby Blues”, corto y con mucho componente hormonal, que sentir una depresión postparto.

Y, ¿cómo podemos diferenciarlas?

La depresión postparto tiene diferentes causas, es algo bastante más complejo. Puede comenzar días después del parto, o a veces incluso meses después. Su origen pueden ser desajustes durante esta época de embarazo y postparto, pero también puede venir originada por otro tipo de causas. Los síntomas se asemejan a los de cualquier otro trastorno depresivo y es importante detectarla y acudir a un profesional.

Has hablado de un 80% de mujeres sintiendo alteraciones de su estado de ánimo y, sin embargo, no es lo que se percibe… ¿por qué no se habla de esto?

Es verdad que, aunque cada vez hay más movimiento por mostrar una maternidad más real, todavía hoy es el día en que mujeres embarazadas acuden a mí asustadas por sentir cosas que creen que “no deberían”, como momentos de arrepentimiento, tristeza, miedos, soledad…

Creo que una de las causas es esa presión que existe hacia las madres. Una presión que a veces somos incluso nosotras mismas las que nos la imponemos. Piensa en una madre que se muestra cansada, poco preparada, mal vestida o sin peinar, con poco apego hacia su bebé, … y compárala con lo que vemos a nuestro alrededor o en las redes. Las madres tenemos cierto miedo a mostrar debilidad porque pensamos que se nos va a atribuir una falta de fortaleza o de capacidad para superar esta etapa. No queremos ser etiquetadas (injustamente) como débiles o “malas madres” y por ello no ocultamos nuestros malos momentos.

 

Preferimos mostrarnos fuertes, cómo llegamos a todo, cómo amamos a nuestros bebés, lo bonita que tenemos su habitación, … esto nos trae halagos y admiración, así que … ¿para qué mostrar “lo feo”? Creo que además los entornos de las mamis no suelen crear espacios donde permitirles expresar sus malas sensaciones, su tristeza, … acallando esta parte no ideal de la maternidad. Sin embargo, “lo feo” existe, y ocultarlo nos trae malestar, presión y, además, deja sin referentes a futuras mamis, que creen que lo normal es esa maternidad ideal.

¿Crees que estas alteraciones anímicas en las madres pueden venir en gran medida porque la maternidad no cumple esas expectativas idealizadas?

En realidad, hay muchos factores que originan nuestra tristeza y demás emociones. Una causa que a menudo la sociedad infravalora es el nivel de cambios hormonales que se producen durante embarazo, parto y postparto. Durante el embarazo, los niveles de estrógeno y progesterona van aumentando y, tras el parto, bajan súbitamente. Imagina el cambio brutal que esto supone  y de una forma repentina. Una vez que las concentraciones hormonales se van normalizando, nuestro estado de ánimo también se suele ir regulando de manera natural.

En cuanto a las expectativas, éstas nos generan, sobre todo dos cosas: frustración, por no alcanzar esos altísimos estándares que nos ponemos y mucha culpa, por no estar sintiendo alegría plena en todo momento. Algo completamente irreal, claro.

¿Cuándo deberíamos preocuparnos?

No hay reglas exactas, porque cada persona tiene sus circunstancias, pero se suele indicar que, si a las dos semanas tras el parto se continúa con sentimientos de tristeza continuados, sería recomendable acudir a un profesional. En una época tan sensible, un profesional puede ayudar mucho a la madre a comprender lo que está viviendo y a proporcionarle apoyo y herramientas que quizás su entorno no está sabiendo darle.

En ocasiones, el sentimiento maternal se desarrolla más lentamente y no llega con el primer contacto con el recién nacido. Es normal que un sentimiento de culpabilidad surja en este contexto. ¿Qué podemos hacer si es el caso?

A veces el vínculo con nuestro bebé durante los primeros meses se ve dificultado por diferentes causas: dificultades económicas o logísticas, cambios hormonales, temas familiares, otros hij@s, depresión postparto, etc. Todo ello puede incidir en el natural establecimiento del apego.

Como bien dices, cuando una madre siente que no está experimentando ese amor que esperaba, puede verse invadida por unos sentimientos de culpabilidad enormes. Esto puede hacerle sentir aún peor, con lo que aumentan las emociones de culpa, tristeza o rechazo.

Ante una situación así, lo primero es entender que no estamos solas, que muchas madres han experimentado estos sentimientos antes y que se han sobrepuesto a ellos. Que no todo es idílico en la maternidad y una sensación de desapego transitoria no tiene por qué ser algo preocupante.

Gran parte de las madres sufren una pequeña crisis con la llegada del bebé y se sobreponen a ella. En cualquier caso, si es algo que nos está haciendo sufrir, no tengo duda en recomendar  ayuda profesional. El peso que tenemos en esos momentos es muy grande y sería injusto ponernos la presión de darle la vuelta nosotras solas. Existe cierto estigma al hecho de pedir ayuda profesional, como si eso nos hiciera débiles, cuando reconocer que se necesita ayuda es un acto de auto amor y fortaleza tremendo.

Muchas mujeres manifiestan sentirse superadas por situaciones aparentemente habituales y es que la sociedad nos insta a ser superwomans incluso en estos momentos en los que el insomnio, el cansancio y el miedo son nuestros compañeros de batalla. ¿Cómo logramos no sentirnos culpables?

De nuevo, nos exigimos tanto… en muchos casos las redes sociales y lo que vemos en ellas son nuestros referentes de lo que va a ser la maternidad. En otros los son nuestras personas cercanas. Yo tengo la gran suerte de que mis amigas sí me hablaron de esta “cara B”, pero no es el caso de muchas otras mamis. Incluso si te hablan de ello, es imposible hacerse a la idea de lo que realmente va a suponer no dormir noche tras noche, “aguantar” semanas de llantos interminables por los cólicos de tu bebé, ver la casa hecha un desastre y no tener tiempo para hacer nada al respecto, sentir que la relación de pareja se resiente, … Con todas las emociones que tenemos por la llegada inminente de nuestro bebé, ¿cómo vamos a entender lo que viene después?

¿Y cómo podríamos prepararnos mentalmente para ello?

Sería genial si las madres, antes de dar a luz, comprendiésemos e interiorizásemos varias cosas:

1. No auto presionarnos con lo que estamos sintiendo ni juzgarnos por ello. Nuestro cuerpo y nuestras emociones no son completamente nuestras, ni responden a veces a nuestros esfuerzos: muchas veces vamos a estar dominadas por hormonas que nos van a revolucionar emocional y físicamente y hay que asumirlo, aceptarlo y estar tranquilas ante ello. Además, el autocontrol se agota, y las noches sin dormir, las incomodidades del embarazo, el agotamiento del postparto, la vorágine emocional, … nos dejan muchas veces sin fuerzas para poder reaccionar como nos gustaría.

2. Las mamis independientes y acostumbradas a una vida autónoma deben cambiar de estilo. Aquí os va a ayudar hacer un pequeño trabajo personal (mejor si es acompañadas) para aceptar la nueva realidad y encajar vuestra personalidad en la misma. Hay cosas que se pueden hacer para proteger una parte de nuestra individualidad e independencia, porque, si es algo importante para vosotras, es importante buscarle un hueco.

3. Cuidado con creernos lo que los medios y las redes enseñan. Sí es cierto que las madres instagramers cada vez enseñan más la cara B de la maternidad pero, en muchos casos, sigue sin ser una muestra real de lo que es la maternidad, sigue siendo una proporción insuficiente de lo duro que va a ser a veces el día a día.

Con todo esto no quiero asustar a nadie ni decir que tras el parto la vida es horrorosa, porque no lo es. Habrá muchos momentos, antes o después, que miraréis a vuestro bebé y os invadirá un amor indescriptible. Momentos de silencio y felicidad, momentos de mucha unión con vuestra pareja,…

¿Entonces, cuál debería ser nuestra principal preocupación en estos momentos?

En primer lugar y, sobre todo, nosotras mismas. Es como cuando en un avión nos dicen que nos pongamos la mascarilla primero y luego se la pongamos a los más pequeños, pues aquí es lo mismo. Nosotras hemos de estar bien, cuidarnos, mimarnos, para poder cuidar a nuestros bebés. Descansa. Cuídate, permítete. Sobre todo, permítete. Sé amable contigo y permítete estar triste, estar contenta, estar nerviosa, estar agotada, … Permítete echar de menos tu anterior vida. Permítete ser una montaña rusa de emociones. Permítete también, por supuesto, amar locamente a ese bichito precioso. Eso es querernos, permitirnos espacio para sentir, escucharnos y sí, a veces, pedir ayuda profesional para que nos acompañen a transitar ciertas emociones. Pedir también ayuda a todo nuestro alrededor, para que nos liberen de mucho esfuerzo, …. Y a nuestra pareja, pedirle “no ayuda”, sino responsabilidades: esto… es otro amplio tema.

Sí, de hecho, te iba a hablar de nuestra relación con la pareja, y cómo se ve afectada por todos estos cambios y emociones, …

Ufff ¡esto da para toda una entrevista Sol! El papel de la pareja en el embarazo y el postparto es fundamental, y muchas veces las parejas no saben bien lo que cada uno espera del otro, cómo comunicarse, ni cómo han de actuar. Si te parece, la próxima entrevista podríamos hablar de este tema más en profundidad.

Perfecto Amaia, mil gracias por compartir con nosotr@s tanto conocimiento y quitar tantos tabúes que nos impone esta sociedad.
Espero con muchas ganas nuestra siguiente conversación.

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